Presidente de la Espriella: la prensa necesita garantías frente a la violencia, no señalamientos
La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) advierte que las más recientes declaraciones del presidente Abelardo de la Espriella desconocen las condiciones de violencia y coacción en las que trabajan periodistas en distintas regiones del país. Pedirles que no se dejen utilizar por los grupos armados y eviten ser plataformas de propaganda, no reconoce las amenazas y los secuestros mediante los cuales los agresores imponen sus contenidos, y traslada a las víctimas la responsabilidad por la violencia que enfrentan.
Desde el 1 de enero de 2022 al 16 de octubre de 2026, la FLIP documentó 425 agresiones contra la prensa atribuidas a grupos armados y bandas criminales. De ellas, 326 corresponden a amenazas, equivalentes al 76,71 % de los registros. También se documentaron 25 desplazamientos forzados, 4 asesinatos y 8 exilios cometidos por estos grupos.
La instrumentalización ocurre mediante órdenes de publicar comunicados, restricciones sobre los temas que pueden cubrirse y amenazas contra quienes se niegan a obedecer. En estos escenarios, las decisiones editoriales quedan condicionadas por el riesgo de sufrir un ataque o de que las represalias alcancen a las familias de las y los periodistas. Los grupos armados buscan controlar tanto lo que se cuenta como lo que se silencia.
En Putumayo, Hamilton Obando fue secuestrado y obligado por los Comandos de la Frontera a publicar contenidos bajo amenazas contra ellos y sus familias. Recientemente volvió a recibir amenazas por los mismos hechos. Por esas publicaciones, el Frente Carolina Ramírez también los amenazó. En Algeciras, Huila, otro periodista fue secuestrado en 2024 por negarse a difundir información de un grupo armado. En Tuluá, Los Cancerberos declararon objetivo militar a cinco medios del municipio por no publicar sus comunicados.
La violencia también castiga el cubrimiento independiente. Juan Valentín Gamboa, periodista de Arauca, tuvo que salir del departamento tras recibir amenazas después de entrevistar a alias ‘Antonio Medina’. En ese trabajo, ganador del Premio Simón Bolívar en 2024, confrontó al comandante y expuso sus contradicciones sobre la guerra. En el mismo departamento, este año periodistas han sido amenazados y señalados de favorecer a grupos armados rivales por sus publicaciones.
Desde 2022, la FLIP ha solicitado de manera reiterada al Estado medidas para enfrentar esta instrumentalización, sin obtener una respuesta efectiva. Por eso, la FLIP exige al presidente reconocer esta realidad y abstenerse de asociar el cubrimiento del conflicto con la promoción del terrorismo. El Gobierno debe responder con acciones concretas de prevención y protección, y la Fiscalía debe investigar las amenazas, los secuestros y las presiones dirigidas a controlar la información. Los grupos armados deben cesar toda coacción contra la prensa.
Presidente Abelardo de la Espriella, la FLIP y las organizaciones aliadas reiteramos la solicitud de reunión del pasado 9 de septiembre. Urge una conversación sobre la violencia contra la prensa y las medidas para enfrentarla. Esperamos su respuesta para avanzar en garantías concretas para quienes informan en el país.
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