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Jueves, 17 December 2015 17:12

En Colombia la democracia “ha sido un recóndito miedo a la libertad” Guillermo Cano*

Un día como hoy, hace 29 años quedó grabado en la memoria de los colombianos. Un día como hoy,  fue asesinado el director del periódico El Espectador Guillermo Cano Isaza.

Después tanto tiempo, el crimen sigue en la impunidad. Aunque el asesinato ha sido atribuido al Cartel de Medellín, hasta el momento no han sido condenados los máximos responsables y cómplices.

El 5 de julio de 2010 la Fiscalía General de la Nación declaró el homicidio de Cano como un crimen de lesa humanidad. El Fiscal de Derechos Humanos que tomó esta decisión consideró que este crimen hizo parte de un plan sistemático en contra de periodistas, líderes y dirigentes políticos que estaban a favor de la extradición de narcotraficantes. Una de las implicaciones que tiene esta decisión de la Fiscalía es que el caso no tendrá ningún tipo prescripción legal y las autoridades deberán continuar investigando.

La FLIP hace un llamado para que la declaración de lesa humanidad no sea entendida como un plazo indefinido para impartir justicia, sino como un obligación para que los entes judiciales investiguen con mayor celeridad, teniendo en cuenta la gravedad de los hechos.  

Cano Isaza fue un referente del periodismo colombiano y un acérrimo crítico de los principales problemas del país como la corrupción, el narcotráfico y la violación de los derechos humanos. Guardando coherencia con esta actitud, fue un asiduo defensor de la libertad de prensa.

Cano Isaza nació en Medellín en 1925 y ejerció el periodismo por más de cuatro décadas. Muy joven, a los 17 años, se vinculó al diario bogotano (hoy semanario) como cronista y su carrera continuó. Tiempo después fue director del Espectador, posición que ocupó hasta el día de su muerte.

Sus amigos lo recuerdan como un hombre madrugador, acostumbraba a llegar temprano al periódico, fumarse un cigarrillo y hacer su aparición en las salas de redacción. Lugar que se ‘deleitaba’ entre los sonidos de las máquinas de escribir que se encargaban de plasmar las realidades colombianas a diario.

Guillermo, el hombre, el amigo, el esposo, el periodista detrás de unos lentes gruesos se hizo merecedor de varios galardones nacionales e internacionales, entre ellos el Premio Nacional de Periodismo 'Simón Bolívar' por su columna dominical 'Libreta de apuntes'. De la mano de Guillermo Cano, 'El Espectador' denunció sin descanso a los narcotraficantes de los carteles de Medellín y Cali, apoyando abiertamente su extradición a los Estados Unidos. Sin saberlo, esta sería la excusa para asesinarlo.

Luego de un día de trabajo, Guillermo salió del diario con destino a su casa en el norte de Bogotá, el reloj marcaba las 7:30 de la noche, el calendario el 17 de diciembre de 1986. Cano conducía su carro e inesperadamente dos hombres en moto dispararon en repetidas ocasiones contra su humanidad. Se aferró a la vida y logró llegar a la clínica Cajanal, minutos después su cuerpo no resistió más y lanzó un último suspiro. Cano había fallecido.

Los dos sicarios, uno de ellos conocidos como “El Negro Pabón”, fueron contratados por Pablo Escobar para cometer el crimen. El capo de la droga ordenó asesinar al director de El Espectador por las denuncias e investigaciones que este medio estaba haciendo sobre El Cartel de Medellín.

*Tomado del Libro publicado por Alberto Donadio, titulado ‘Guillermo Cano, el periodista y su libreta’ editorial Hombre Nuevo Editores, 2011.