Fundación para la Libertad de Prensa - FLIP

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Domingo, 10 September 2017 00:19

Flor Alba Núñez

Desde su espacio en la emisora La Preferida Stereo y el Canal 6 cubría temas sociales y se atrevió a denunciar la presencia de bandas criminales en su región, además de los posibles nexos de estas con funcionarios públicos. El dolor en Pitalito, Huila, luego del asesinato ocurrido al medio día del 10 de septiembre de 2015, se sintió en todo el país.

Como un gesto conmemorativo para honrar a Flor Alba, y con el ánimo de ofrecer respaldo hacia los periodistas que siguen ejerciendo el periodismo en esa región, nacieron iniciativas como el Proyecto Pitalito y Pitalito sin Censura. Con estas se buscó informar sobre la situación de riesgo en esa zona del país para que los responsables del crimen contra Núñez no cumplieran su objetivo de silenciar a la prensa.

Flor Alba Núñez ocupa el renglón 153 en la infame lista de periodistas asesinados en Colombia por causas asociadas a su oficio. Aunque Juan Camilo Ortiz, alias 'El Loco', ya fue condenado a más de 40 años de prisión por haber sido el autor material de este crimen, todavía queda por identificar a los determinantes del asesinato. La justicia estará en deuda hasta que todos los responsables no sean procesados.

Miércoles, 02 August 2017 10:50

Francisco Castro Menco

El locutor de Radio Majagual fue baleado en su casa por desconocidos. Realizaba actividades comunitarias o cívicas en defensa de los campesinos. Había sido amenazado por paramilitares, advirtiéndole que cesara en la defensa de los campesinos en la región.

En Cali, Valle del Cauca, durante las corridas de toros de la tradicional Feria de la Caña, una voz derrochaba energía frente a los micrófonos. "¡Qué buena tarde que estamos viviendo! ¡Qué bueno el público de Cali, cómo entiende la faena!", diría Gerardo Didier, periodista asesinado hace 28 años. 

La faena de narrar 

Gerardo Gómez era periodista freelance y empresario, amante de los toros, cuya afición lo llevó a compartir su pasión con toda la ciudad a través de los micrófonos de la Radio Súper de Cali. Fue asesinado a manos de desconocidos el 11 de febrero de 1993. 

Diego Galvis, compañero del periodista en el programa semanal Yo te conté: toros y turismo, recuerda que en su labor como narrador, Gerardo “no criticaba, no censuraba, era una persona muy constructiva, transmitía mucho positivismo en sus crónicas”. Además, lo describió como un hombre entregado, comprometido, cuya alegría le dio notoriedad entre sus amigos y los vallecaucanos aficionados al toreo. “Gerardo era rumbero y un excelente bailador de pasodobles, había que desocupar la pista cuando salía a bailar porque bailaba como si estuviera toreando, armaba todo un espectáculo”, comentó Galvis.

Galvis comentó que hace veintiocho años, hacia las siete de la noche, Gómez se dirigía solo desde una de sus oficinas en el municipio de Buga hacia Cali. Aunque conocía bien esa vía, esa noche mientras hacía un pare frente a las vías del tren, una motocicleta se detuvo junto a su carro y desde allí le dispararon en repetidas ocasiones. 

Las heridas fueron fulminantes y la noticia empezó a sonar en las diferentes emisoras de la ciudad hasta llegar a oídos de sus colegas. Diego Galvis, su compañero de programa, estaba escuchando la transmisión de un partido de fútbol cuando la programación se interrumpió para dar el boletín y hacer un homenaje al periodista. “Echaron el extra y quien estaba transmitiendo el partido era Óscar Rentería. Ellos se conocían de las corridas e inmediatamente, Rentería dio un discurso. Era increíble porque uno podría creer cualquier cosa menos que Gerardo muriera de esa manera”, afirmó Galvis. 

De la afición por los toros al periodismo

Pese a que la comunicación no era su oficio de base, a sus 49 años, Gerardo se había consagrado en el mundo del periodismo taurino bajo el acrónimo de Gedigo. Su comienzo estuvo de la mano de crónicas y columnas en el Diario de Occidente de Cali. Desde allí, cada lunes, informaba los últimos detalles de las ferias, festivales y corridas celebradas en países como España, Perú, Ecuador y Colombia.

Más tarde, su voz marcaría el ritmo en algunas de las transmisiones taurinas de Radio Todelar y de Radio Súper, donde dio sus primeros pasos como comentarista en el programa a cargo de Galvis. Jaime Fernández, uno de los comentaristas de Radio Súper, destaca de Gerardo su gran conocimiento y admiración por el mundo taurino a lo largo de sus 20 años como periodista independiente.

De acuerdo con los registros de la FLIP, al parecer los responsables de su muerte fueron personas inconformes con una evaluación hecha por Gerardo sobre un festival taurino. Sin embargo, sus colegas afirman que él era un hombre comprometido con sus narraciones y, mostrándose siempre emocionado ante los micrófonos, rara vez se quejaba o criticaba lo que ocurría en la corrida por lo que todavía no se explican por qué fue atacado. “Para él darle palo a un torero era menospreciarlo, darle palo a su hobby favorito”, afirmó Galvis. 

Actualmente se desconocen quiénes fueron los autores del crimen y, lastimosamente, este será un caso que quedará sin resolver dado que en el 2013 el caso prescribió ante la justicia colombiana. Desde la FLIP no olvidamos la historia de este periodista que hizo de una de sus más grandes aficiones parte de su pasión por el oficio periodístico.

Lunes, 30 November 2020 09:50

Gimbler Perdomo: la voz que perdió Gigante

Gimbler Perdomo tenía 31 años cuando en 2002 fue asesinado en el municipio de Gigante, Huila. Era director de noticias y propietario de Panorama Estéreo, la única emisora que existía en esa época en Gigante. 

 

El camino en el periodismo

Gimbler empezó en la radio por casualidades de la vida. Sandra Cáceres, esposa de Gimbler, cuenta que el viaje por la radio empezó cuando un amigo ganó una licencia para tener el dial de una emisora comercial. Sin embargo, este terminó en la cárcel y fue ahí cuando le propuso a Gimbler ser socio de la emisora, para que se encargara de mantenerla mientras él salía de prisión. 

Gimbler aceptó y a partir de ese momento comenzó a desarrollar el noticiero de la emisora, con el que terminó ganándose a la comunidad. Su compromiso no solo fue dar información detrás de un micrófono en una cabina, sino también ayudar directamente a las personas. En algunas ocasiones viajaba a las veredas del municipio, donde emitía un programa en el que los campesinos exponían todas sus necesidades como salud o educación.

 

El hombre detrás del periodista

Gimbler era recordado en su pueblo por realizar campañas de solidaridad y además, denunciar a la administración municipal por casos de corrupción. Todo esto lo hizo cuando ocupó el cargo de Consejero municipal, durante el 91 y el año 2000, antes de ser periodista.

En el año 1999, cuando aún era Consejero municipal, Gimbler se encadenó frente a la alcaldía para presionar la salida de Luis Édgar Gutiérrez, el mandatario de la época. Finalmente este fue destituido por sus acciones corruptas. 

“Desde las seis o cinco y media de la mañana llegaba la gente a la casa a pedir ayuda”, cuenta Sandra. Su esposa lo recuerda como un hombre que realizaba muchas campañas para ayudar a las personas necesitadas del municipio, incluso muchas veces dejando de lado su propio bienestar. 

Una de las anécdotas que más recuerda es cuando su esposo le dio el dinero que tenían para el almuerzo a un señor que llegó a pedir ayuda. Sandra recuerda claramente las palabras con las que Gimbler le respondió a su reclamo: “ese señor necesita viajar a una cita médica y no tiene para el transporte, nosotros vamos a la tienda allá nos conocen y nos pueden fiar, a él nadie le va a fiar lo del transporte”. 

 

La verdad

La persona que lo asesinó está preso. “Ni para qué le cuento el sin número de expedientes de asesinatos que tiene ese señor”, afirma Sandra. 

El día de la audiencia en la que el asesino habló sobre la muerte de Gimbler, Sandra fue acompañada por dos de sus hijas. “Ese fue uno de los días más tristes, porque cuando le hacían preguntas sobre el asesinato de mi esposo, sentíamos que nunca respondía con la verdad”, dice Sandra. Cuando le preguntaron al asesino por qué lo había hecho, este dijo que lo habían obligado, que era matar a Gimbler o que su familia estuviera en riesgo.

Sobre los determinadores del asesinato, Sandra cuenta que fue la guerrilla. Aunque al inicio de la investigación habían dudas sobre esto, pues en su momento, algunas personas cercanas a Gimbler afirmaron que esto era poco probable. Decían que él era consciente del peligro en la región y por eso siempre fue precavido a la hora de dar información relativa al orden público. 

Dieciocho años después Sandra tuvo que sacar adelante a tres niños que en su momento no tenían más de diez años. La violencia le arrebató al pueblo de Gigante una persona que estaba comprometido con su comunidad, y a su familia, les quito un padre y esposo ejemplar. En todos ellos la memoria de Gimbler permanece viva. Gracias por recordar con nosotros. En la FLIP no olvidamos. 

Lunes, 06 February 2017 20:54

Guillermo Cano Isaza

Periodista. Fue el director del periódico El Espectador. Tenía una columna de opinión llamada “Libreta de Apuntes”. Denunció la mafia del narcotráfico públicamente y el escándalo financiero del Grupo Grancolombiano. Fue asesinado el 17 de diciembre de 1986 por sicarios cerca a las instalaciones del periódico en Bogotá.

Estado procesal:

En julio de 2010 el asesinato de Guillermo Cano Isaza fue declarado crimen de lesa humanidad. Sin embargo, aunque esta decisión de la Fiscalía evita que el crimen prescriba, desde entonces no hay avances judiciales. El expediente lleva 6 años sin actuaciones relevantes.

Existen dos condenas por estos hechos, la primera contra Castor Emilio Montoya por haber sido intermediario en la contratación de los sicarios quien nunca fue capturado; y la segunda contra Luis Carlos Molina Yepes, conocido como el banquero del cartel de Medellín y desde cuya cuenta bancaria se giró el cheque para pagar a los asesinos.  Molina fue condenado a 16 años y 8 meses de cárcel, solo pagó 6 años por rebaja de penas.

 

Guillermo León Agudelo fue asesinado el 30 de noviembre del 2000 en Florencia, Caquetá. Guillermo era periodista de la emisora La Voz de la Selva, que para ese momento estaba afiliada a la cadena radial Caracol.

El 30 de noviembre del 2000, tres sicarios ingresaron a la vivienda de Guillermo y lo asesinaron. Inicialmente se creyó que las FARC era responsable del homicidio, pues en su espacio radial, Guillermo respaldaba al partido Conservador. Sin embargo, las autoridades no han logrado esclarecer el caso que aún permanece en investigación.

En la FLIP, no olvidamos a Guillermo y hacemos un llamado para que su caso no permanezca en total impunidad. Gracias por recordar con nosotros.

 

Hace 21 años fue asesinado el periodista Gustavo Ruíz Cantillo en el municipio de Pivijay, Magdalena. Antes de su asesinato, fue amenazado por su trabajo periodístico. Luego de más de dos décadas, la Fiscalía mantiene en reserva la información sobre el caso.  

Gustavo era un periodista empírico, apasionado por el oficio y la investigación. Llevaba 10 años trabajando como corresponsal de Radio Galeón, medio de comunicación de Santa Marta, Magdalena donde diariamente hacía cubrimientos para el noticiero Mi Radioperiódico. 

“Él los reportajes los hacía desde Pivijay y llamaba a Radio Galeón desde la plaza de mercado, era el único lugar aquí donde había teléfono público. A veces tenía que estar viajando a la emisora, pero él casi todos los días informaba lo que pasaba desde acá”, cuenta su hermana. 

Los reportajes y noticias que Gustavo emitía abordaban temas como la presencia y control de grupos paramilitares en el municipio, corrupción, inseguridad, deficiencias del servicio de electricidad y la demora del pago de salarios a docentes. Sus emisiones tenían una amplía audiencia, y así, empezó a convertirse en un periodista reconocido en la región. 

A causa de sus informes, Gustavo comenzó a recibir amenazas en las que le advertían que debía detener su actividad periodística. “Aquí no podía haber periodistas, porque estábamos en la era de las AUC y ellos no querían a personas como él en Pivijay; le habían dicho que dejara de contar todo lo que pasaba en el municipio”, explica la hermana de Gustavo, quien además dice que su hermano jamás les contó sobre las amenazas, porque de lo contrario habrían hecho lo necesario para sacarlo de allí. 

A sus 39 años, el miércoles 15 de noviembre del 2000, Gustavo fue asesinado en la plaza de mercado de Pivijay, mientras recolectaba información para el noticiero.

En la FLIP, no olvidamos las denuncias periodísticas de Gustavo y su labor por mantener informada a la región del Caribe colombiano. Gracias por recordar con nosotros. 

Sábado, 16 September 2017 07:51

Guzmán Quintero Torres

Periodista de El Diario Vallenato y jefe de redación de El Pilón, Guzmán Quintero Torres investigó y denunció las alianzas entre el Ejército Nacional y grupos paramilitares en la década de los 90 en la Serranía del Perijá. El 16 de septiembre de 1999, mientras compartía con sus compañeros después de un cierre, un hombre entró a la cafetería donde se encontraban y le disparó a quemarropa.

Quintero Torres, una voz que sigue pidiendo justicia

La noche del 16 de septiembre de 1999 a tan solo cinco cuadras de las instalaciones del periódico El Pilón, fue asesinado quien era el Jefe de Redacción, Guzmán Quintero Torres. Este asesinato silenció una de las voces más prominentes de la región. Solía defender los derechos humanos y denunciar los nexos que había entre la Fuerza Pública y los grupos paramilitares.  

Desde que cursaba noveno grado se interesó por el periodismo. Con la llegada del primer diario a Valledupar, El Diario Vallenato, Quintero tuvo su primer acercamiento al oficio periodístico. Poco a poco, fue desempeñando funciones en distintos medios hasta graduarse como Comunicador Social-Periodista de la Universidad Autónoma del Caribe.  “Fue uno de los periodistas más acuciosos, me atrevería a calificarlo como un enamorado de este oficio. una persona que vivía con mucha intensidad, con mucha emoción con lo que hacía“, dice Edgar de la Hoz, quien era su colega y amigo.

Era la voz de la comunidad que quería justicia, que fuera conocida la realidad que los rondaba. Luchó incansablemente por la defensa de los derechos humanos, esos mismos que él sabía que existían y que le eran vulnerados a la comunidad. Las personas se le acercaban para comentarle sobre sus problemas, queriendo encontrar en él un respaldo y el medio para denunciarlos públicamente. Aunque él se esmeraba por denunciar las injusticias allí vividas, no encontró eco en los organismos de control. Su hermano Yury Quintero recuerda: “Guzmán se extendía en su condición de periodista siendo crítico, reflexivo, íntegro, respetuoso. Pero tenía una condición, se comprometía con las personas cuando encontraba una situación que violaba los derechos humanos.”

En 1995 inició una investigación relacionada con la conformación de un grupo paramilitar en la Serranía de Perijá. Publicó varios artículos en los que denunciaba la existencia de vínculos entre el Ejército Nacional de Colombia y grupos armados ilegales. Las amenazas no se hicieron esperar. Era notorio el disgusto de los militares ante las denuncias realizadas por el periodista. Luego de un viaje que realizó al Perijá, fue abordado por militares que le prohibieron publicar su investigación. Sin embargo, sus intentos por silenciar esta voz fueron frustrados. Aunque se vio obligado a abandonar la región, Quintero hizo público lo que había encontrado en la Serranía del Perijá.  

A mediados de 1999 hubo una segunda alerta. Militares del Batallón La Popa irrumpieron en las instalaciones de El Pilón. Querían saber quién denunció ante la luz pública el asesinato de dos mujeres en El Conejo, La Guajira. Artículos que habían sido escritos por Quintero. Esta fue la última amenaza que recibió el periodista antes de su asesinato. “Yo pienso que él tuvo unas amenazas sino que no nos las comunicó, no nos las hizo saber”, dice su hermano.

Las amenazas se convirtieron en hechos. La noche del 16 de septiembre de 1999 asesinaron al periodista que velaba por la verdad. Paradójicamente, el último texto que Quintero escribió hacía alusión a una campaña en contra de la violencia que estaba viviendo el país en esa época. Esa tarde estuvo haciendo la graficación del periódico del día siguiente. Al llegar la noche, se reunió con sus amigos y colegas Edgar de la Hoz y Óscar Martínez, reportero gráfico y editor político del diario.

En la cafetería del hotel Los Cardones, ubicado en el centro de Valledupar, los periodistas discutían sobre periodismo, según comenta Edgar de la Hoz. Luego de algunas cervezas que compartían con motivo del cumpleaños de Óscar Martínez, llegó un sujeto que le dio cuatro tiros al periodista.

Periodismo vallenato de luto. Asesinado periodista de El Pilón. Así se tituló el diario el día después del asesinato de Quintero. Durante el entierro, sus colegas y conocidos le rindieron un sentido homenaje al asistir con la boca vendada. Hacían alusión a la censura que, a partir de ese momento, empezaría a sufrir el periodismo con la muerte de Guzmán Quintero Torres, quien había entregado su vida a esa labor.

El miedo y el silencio fueron el único método de defensa de los periodistas que continuaron en la región. El periodismo investigativo desapareció durante los años siguientes al asesinato. La información publicada en los medios estaba basada en boletines de prensa emitidos por los diferentes órganos de control. “Esos años fueron muy difíciles, uno no sabía qué postura asumir, uno trataba de ceñirse estrictamente a lo que era la estructura del periodismo. Cubrir los hechos como tal. Siempre con el temor de ir un poco más allá”, comenta De la Hoz.

La falta de garantías para el ejercicio periodístico afectó de forma directa la labor de los periodistas que aún se encuentran en la región. 18 años después del asesinato del periodista, el crimen continúa impune. Aunque fueron condenados los autores materiales, no se ha vinculado a la investigación ningún presunto autor intelectual. El tiempo pasa y a tan solo dos años de que el caso prescriba, su familia, conocidos y periodistas del país siguen esperando que se haga justicia.

Desde hace 10 años, aproximadamente, se han formado más voces como la de Quintero, que pretenden denunciar y hacer visibles las problemáticas de la Colombia actual. Su esposa, Alcira Vitola se refirió al respecto, “Su legado para el periodismo fue la valentía. El periodista debe ser investigador, esa pasión que él le ponía a su trabajo por investigar, por hacer valer los derechos humanos en defensa de la libertad.”

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