Taller - Periodistas amenazados: información en riesgo
Rafael Hernández*
Octubre 13, 14, 20, 21 de 2007
Dos realidades distintas fueron las que se evidenciaron en los talleres realizados en las ciudades de Cali y Neiva, que convocaron a cerca de 50 periodistas de diferentes municipios de los departamentos de Cauca, Valle, Huila y Caquetá, semanas previas a los comicios del 28 de octubre de 2007.
Según los monitoreos de la FLIP, varios municipios de los departamentos en los que se llevaron a cabo estos talleres se encuentran en un alto riesgo electoral relacionado con violaciones a la libertad de prensa. Ocho municipios del Valle del Cauca, cuatro del Cauca, cuatro del Caquetá y dos del Huila, se encontraban dentro de las estadísticas de la FLIP con registros de amenazas, agresiones y restricciones a la prensa.
En estos departamentos también se registraba un alto riesgo electoral por violencia política y por delitos electorales, según la Misión de Observación Electoral (MOE), lo que agudiza aún más la situación de riesgo de los periodistas y de la información.
En el desarrollo del taller en la ciudad de Cali, los periodistas reconocieron los serios problemas de orden público y cómo esto compromete la seguridad, tanto de las elecciones, como la propia, a la hora de informar sobre el proceso.
La necesidad de un periodismo comprometido con su responsabilidad social y su papel como fuente de conocimiento, fue evidente a la hora de hablar sobre la importancia del periodismo en el proceso electoral. A partir de este reconocimiento, se evidenciaron las limitantes que no permiten que esta función sea ejercida a cabalidad por los periodistas de Cauca y de Valle.
La otra cara de la moneda fueron los periodistas de los departamentos de Caquetá y Huila. Ellos, pese a las múltiples dificultades de su contexto político-social y de su historia reciente de violencia, sostienen que su ejercicio se ha limitado al cubrimiento de las campañas y no al proceso y sus implicaciones.
Como una guerra política enfocada en el manejo de la pauta publicitaria, fue denominado por los periodistas de estos departamentos el cubrimiento del proceso electoral. Guerra que ha sido encabezada por los gerentes y los dueños de los medios en la búsqueda de su propia supervivencia.
Algunos otros periodistas confesaron haber tenido que abstenerse de hacer cubrimiento del proceso a cambio de no ser víctimas de amenazas o de retaliaciones por parte del grupo predominante en el área de cobertura de la emisora.
Para ningún periodista colombiano es un secreto que la temporada en la que se evidencian más riesgos para la libertad de prensa es la época electoral. La consecuencia de un periodista amenazado es la disminución en la información que el comunicador posee.
En el marco de un proceso electoral, la amenaza al periodista hace que el comunicador deje de emitir ciertas informaciones, las cuales, seguramente, serían elementos de gran importancia a la hora de hacer una elección con criterio.
La violencia, la corrupción, la impunidad y el narcotráfico, han sido los factores de riesgo del periodismo colombiano. Las elecciones no se escapan de ser permeadas por estos factores.
Sin embargo, la pauta publicitaria es un nuevo agente que marca la cantidad y la calidad de la información acerca del proceso electoral. “Los periodistas no podemos informar del pautante -candidato-, pues tememos perder el puesto en nuestra emisora”, manifestó uno de los participantes al taller convocado en la ciudad de Neiva.
La peor parte la lleva el público, que entre el dial, los canales y los periódicos no consigue elementos de juicio de suficientes para poder elegir a sus gobernantes. En palabras de los periodistas, no hay conocimiento de los planes, proyectos y propuestas de los candidatos, sino que los medios han entrado en un juego sucio en búsqueda del poder. Lamentablemente, la información ya no la poseen los medios de comunicación sino las campañas y el dinero que está de por medio.
Los comunicadores de los cuatro departamentos representados en los talleres manifestaron temor por lo que en estas elecciones pudiese ocurrir en términos de violencia. Aunque para algunos no se han presentado presiones o intimidaciones directas, otros no han corrido con la misma suerte. Uno de los convocados comentó que debió negociar su ejercicio periodístico con los líderes guerrilleros locales para proteger su vida. Como resultado, no pudo informar nada sobre las elecciones, los candidatos y los resultados de los comicios.
Algunos otros no pueden hablar sobre los hechos electorales pues temen que sus antenas y transmisores sean víctimas de ataques o sabotajes. Esto se debe a que algunos de los actores del conflicto acampan en sectores aledaños a sus torres de transmisión.
La guerrilla de las FARC, supuestamente diezmada y acorralada; y una desmovilización de paramilitares que ha dejado grupos emergentes, hacen pensar que aunque han sido evidentes los esfuerzos gubernamentales, la violencia está muy cerca y limita considerablemente el ejercicio del periodista.
“Reconocemos que tenemos una cuota amplia de responsabilidad en este panorama”, declaraba uno de los asistentes al taller de la ciudad de Neiva. Pero también se reconoció una necesidad profunda de conocer a fondo la reforma política que cursa para las elecciones y las herramientas que permiten prevenir los riesgos del cubrimiento de este proceso.
Reconocer estos riesgos y brindar algunas herramientas para minimizarlos son una forma de proteger un derecho que le corresponde a las personas para las cuales estamos informando, que requieren de elementos suficientes para tomar decisiones con criterio a la hora de votar.
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