Corruptos, los que más amenazan al periodismo en Colombia
El periodismo del Caribe busca salir de su laberinto
Hay pobreza indignante y no hay libertades entre los periodistas del Caribe colombiano. Esta es la conclusión central de un seminario organizado en Cartagena los días 26 y 27 de julio por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), que preside Gabriel García Márquez.
Por RAIMUNDO ALVARADO
Gabriel García Márquez sintió hace diez años cuando vivía en Cartagena la necesidad de hacer alguna cosa por el periodismo de América y España al comprobar por experiencia propia algunas malas prácticas en los reporteros que lo entrevistaban para fines periodísticos.
Ya había donado para un periódico en Venezuela la plata que se ganó por el premio Rómulo Gallegos con el objetivo de que se estimulara la rebeldía social; había explorado la posibilidad de crear en Colombia un periódico con reporteros menores de 30 años, y como referente tenía entonces el éxito de su escuela de cine en San Antonio de los Baños (Cuba).
El producto de la decisión de García Márquez es la conformación de un movimiento por el ejercicio del periodismo ético y de calidad en América, Estados Unidos y España a partir del trabajo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), que, en nueve años y bajo la dirección de Jaime Abello Banfi desde Cartagena y Barranquilla, alcanzó un lugar de preeminencia entre las ONG del universo que se ocupan de periodismo.
Pero en la FNPI tenían una piedra en el zapato y es que, mientras su influencia crece y son cada día más los que se conectan a su red, hoy con 26 mil en la lista de correos electrónicos, en su propio entorno del Caribe colombiano los logros son precarios. El periodismo regional, en vez de mejorar, se sume cada día en su grave crisis de libertad y pobreza. Y, lo peor, son manifestaciones internas en el gremio de una situación inhumana e inmoralmente sostenible en la generalidad de la población.
Hay pobreza indignante y no hay libertades entre los periodistas del Caribe colombiano porque tampoco las hay en la sociedad. Esta es la conclusión central de un seminario que se cumplió los días 26 y 27 de julio pasado en Cartagena sobre el tema "Prensa y Democracia en el Caribe Colombiano" al que asistieron 25 periodistas que trabajan en la región, representantes de cinco universidades e investigadores de comunicación y periodismo de prestigio internacional como Germán Rey y María Teresa Ronderos.
Se trata del primer evento de un proyecto especial impulsado por los García Márquez (ahora habrá que incluir en esta historia a Jaime, hermano menor del famoso escritor, quien ha estado permanentemente empujando a la FNPI) para remover la piedra en el zapato. Jaime García no deja escapar ocasión para dejar constancia de que Alberto Abello Vives, director del Observatorio del Caribe, es quien más ha venido martillando sobre la idea en el seno del Consejo Directivo de la FNPI que preside GGM desde México en los últimos años.
En fin, el proyecto está en marcha. Jaime Abello explicó que se trata de una primera fase de exploración en tres años que tiene como misión el trabajo en los ejes de ética y calidad periodística con una intencionalidad de remover los obstáculos que crean la falta de libertades de expresión y el ejercicio del derecho de la información. La temática fundamental es la pobreza. El proyecto tiene la vocación de extender su acción hacia las naciones del Caribe y será este el único territorio que tendrá actividades propias en la FNPI, a pesar de que varias subregiones de América e, incluso países, les han solicitado que desarrollen proyectos particulares.
Por lo pronto se llama Programa Nuevo Periodismo para el Caribe Colombiano y busca el auspicio de empresas que tengan intereses en la región para que, mediante acuerdos que no lesionen la autonomía de la organización ni del proceso formativo, participen en su ejecución. Al primer seminario contribuyeron Promigás y el Hotel Las Américas. Hubo también aportes de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (UNESCO) y de Menorca, una región insular de España.
FNPI ha dado cabida a unos cien periodistas de la Costa en sus talleres, seminarios o conferencias internacionales y, según Jaime Abello, lo seguirá haciendo. Justamente este es uno de los incentivos para quienes, además de tener talento, tengan vocación para ejercer el buen periodismo. Además, y como un resultado concreto y pronto, apoyará la idea para que los periodistas creen una red que les integre en el estudio, el intercambio de experiencias, el análisis de los problemas de la sociedad y demás usos que tiene hoy en día internet.
Promover el uso de las nuevas tecnologías fue una de las primeras decisiones que tomó la FNPI bajo la conducción personal de Gabriel García Márquez hace diez años y uno de los problemas para que los periodistas de la Costa no hayan recibido los beneficios que han tenido los de otros países o los de Bogotá, por ejemplo: poco usamos acá esas nuevas tecnologías. El analfabetismo cibernético en el periodismo costeño nos está matando.
Habrá talleres y seminarios para los periodistas de la Costa que lo deseen y sean admitidos por la FNPI con su misma metodología y filosofía, pero con unos requisitos y condiciones que los hagan accesible. Los maestros serán los mismos. El aporte del Observatorio del Caribe, para la contextualización necesaria, está garantizado. Y Jaime Abello anunció que iniciará con su equipo gestiones para la cooperación internacional, que, y esta es otra conclusión del seminario, es indispensable y posible de lograr por la intencionalidad anti pobreza con la cual se estructuró el Programa.
Lo primero que hizo el seminario fue poner sobre la mesa un diagnóstico sobre ética y calidad del periodismo referido al manejo del conflicto armado en los medios nacionales y en tres medios escritos regionales. Hubo señalamientos de dependencia excesiva de fuentes oficiales y de agencias de noticias, y por el uso de fuente única. Posteriormente, con intervenciones de Alberto Abello, de Gustavo Bell Lemus y Adolfo Meisel Roca, tuvimos los asistentes un panorama de la situación social, institucional y económica de la región. Pésimo en los dos primeros y un poco esperanzador en lo último. Pero Meisel advirtió que la Costa no tiene motivos para hacerse muchas ilusiones con el Tratado de Libre Comercio (TCL). Sus recomendaciones fueron, entre otras, apostarle al capital humano con educación y emigración de alguna parte de esas generaciones educadas.
Por la tarde llegó la parte amarga del evento, cuando se hizo un repaso departamento por departamento de cómo estaba la situación de los periodistas y el cuadro general fue de pobreza, cegamiento de las libertades, baja calidad de las universidades y conflictos, incluso, en el propio gremio.
La pobreza se manifiesta en la casi inexistencia de empresas periodísticas sólidas y las formas de retribución por cupos. Las microempresas informativas están en su peor momento. Incluso, en Sincelejo han cerrado tres emisoras.
Pero los problemas más agudos de este diagnóstico están en materia de libertades civiles y derecho a la información. Amenazan los grupos armados ilegales pero también los políticos locales corruptos (en Colombia los políticos corruptos han sido culpados por las autoridades de cinco de los seis asesinatos ocurridos en 2003, según el informe de la Fundación para la Libertad de Prensa, FLIP). Frente a estas amenazas cunde la autocensura. Y con autocensura adiós calidad y ética. No hay democracia allí donde no hay libertades y no hay desarrollo sin democracia. El círculo infernal se cierra en la Costa Caribe.
Los políticos corruptos, se dijo en el seminario, no solo amenazan respecto a la integridad física sino que también acuden a la justicia para intentar ponerla a su servicio (igual hizo Montesinos en Perú por algún tiempo) y utilizan las herramientas propias del gobierno para intimidar a los medios y a los periodistas: funcionarios de hacienda, de control urbano, de tránsito, etc. Otra forma de pervertir al buen periodismo es la compra de servicios publicitarios, que se otorga a los "amigos" e incondicionales. La distribución conduce a confrontaciones entre colegas.
Casi ningún departamento está por fuera de este cuadro. En algunos lugares el panorama es más dramático. Los periodistas monterianos han encontrado a algunos de sus vecinos entre los concentrados en Sante Fe de Ralito, luego ahora tienen más temor que antes para hablar acerca de las fechorías de los paramilitares. Estos saben muy bien donde viven y quienes son sus familiares.
Jaime Abello, al advertir que en la primera sesión el tema de la libertad había copado las intervenciones, abrió el siguiente día de nuevo la discusión acerca del quehacer en el periodismo regional tratando de encontrar nuevos problemas netamente periodísticos y propuestas constructivas. El debate se extendió por tres horas y las conclusiones de los dos días serán justamente el primer tema de debate en la red virtual que se propone crear entre los periodistas de la Costa. A esta red pueden acceder todos.
"No pensé que el drama de la seguridad para el periodismo era tan grave en la Costa", le oí comentar. Se comprometió a interponer sus influencias como directivo de la FLIP y como coordinador del Proyecto Antonio Nariño para motivar una intervención más incidente de estas organizaciones en la región. También dijo que existen algunas fuentes de recursos internacionales que tratará de movilizar en nuestro rescate.
El director de asuntos internacionales del diario El País de Madrid (España), Miguel Ángel Bastenier, quien dirigió en el evento una tertulia sobre Periodismo de Proximidad y Agenda Propia y asistió el diagnóstico sobre libertad que hicieron los periodistas, dijo al iniciar su conferencia que se sentía ridículo al hablar sobre los temas que había preparado después de escuchar la gravedad de las amenazas sobre las cuales se ejerce el oficio en nuestro medio. "Traten de ignorar un poco esas amenazas, dedíquenle energías a los asuntos netamente de ética y calidad, aun cuando solo sea como terapia", me dijo en la comida de integración por la noche.
Gabriel García Márquez dijo recientemente en una sesión de evaluación del periodismo en América Latina en el Consejo Directivo de FNPI que los acontecimientos llevan a rastras a los periodistas, incapaces ya de interpretar al mundo. En consecuencia, dijo, ahora la tarea es cambiar el mundo. ¿Podrán los periodistas del Caribe colombiano cambiar su mundo? GGM pone su cuota para ello y está convocando a sus amigos a que lo ayuden. La experiencia de nueve años de la FNPI está a disposición del proyecto colectivo, nos dijeron al cierre del seminario Jaime Abello y Jaime García Márquez.
 |
|
 |
|